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viernes, 25 de junio de 2010

Unas simples mudanzas...

Cuando te mudas, hay que prestar atención no sólo a la casa, sino también a los vecinos porque ambos te pueden arruinar el cambio de domicilio. Si en Esta casa es una ruina, la mudanza fue un desastre por la casa; en dos de los estrenos de este verano, son los vecinos los verdaderos protagonistas.

Hot in Cleveland narra la hsitoria de tres amigas que emprenden un viaje a París porque es una de las cosas que tiene que hacer una mujer antes de morirse - según un libro publicado por una de ellas-. En medio del vuelo, tienen un percance que les obliga a aterrizar en Cleveland. Ahí acudirán a un bar donde se sentirán deseadas por todos los hombres. La que ha escrito el libro que recientemente se ha divorciado ligará con uno de ellos y se sentirá tan feliz que decidirá alquilar una casa que viene con un regalo muy especial: una anciana ama de llaves un tanto impertinente. Como las otras dos también están en un momento díficil, decidirán quedarse también en esta ciudad.


La que destaca es Betty White como la ama de llaves. Desde el anuncio de la Super Bowl, el interés por Betty subió como la espuma haciendo cameos en varias series hasta lograr su propia sitcom. Conserva sus dotes artísticas y su capacidad de hacer reir hasta tal extremo que con sólo unos minutos en pantalla y sus dos llamativos chandals ha conseguido conquistarme. Es lo que más me ha gustado de la serie, porque por lo demás más de lo mismo. Una sitcom del estilo que echaban después de comer en Canal Plus o por la noche en TVE2 para pasar el rato. Resulta bastante entretenida si consigues aislarte de las risas enlatadas (mira que iba avisada por Yorch, pero me resulto totalmente desagradable). Por otro lado, las mujeres están bastante estereotipadas: la actriz con un sólo éxito que quiere seguir viviendo de ello y que la reconozcan (esta actriz interpretó un papel muy parecido en Dame un respiro, a la gran Nina Van Horn y por eso es inevitable que en según que escenas te recuerde a ella); otra estilista que ha trabajado con multitud de celebridades y tiene miedo a sentir (esta actriz la recordamos de Daphne en Fraiser) y por último, la escritora, una mujer más cerrada que no ha cometido ninguna locura salvo quedarse a vivir en Cleveland. En definitiva, es una serie fresca y amena ideal para esta época de verano, siempre que puedas huir de las risas enlatadas.

Pero si trasladarte a Cleveland puede ser un cambio radical, aún lo es más trasladarte a una comunidad tranquila y descubrir que tus vecinos no son lo que parece. Ésta es la premisa de la otra serie que vamos a comentar: The Gates. Aquí Nick y su familia se trasladan a una idilíca urbanización en apariencia porque enseguida el telespectador descubrirá que el lugar está lleno de seres sobrenaturales: vampiros, hombres lobos y demás criaturas.


¿Quién dijo que había que echar toda la carne en el asador? Pues seguro que el guionista de esta serie. Ha dejado bien claro cuáles van a ser las tramas a seguir: por un lado, un claro triángulo amoroso. No había visto un enamoramiento tan rápido en la vida. Vamos, eso es un flechazo y lo demás tontería. El hijo recién llegado se pilla por la chica del quarterback que no es precisamente muy humano. Por otro, un asesinato o dos. En primer lugar, el pobre contratista que precisamente tiene un accidente delante de la casa de la vampira que ¡oh! puede salir a la luz del sol porque tiene un factor de protección total, por lo menos factor 150 o más! Y encima tiene más hambre que el perro de un afilador así que no duda en hincarle el cuello. Claro, esto supone una desaparición y como el nuevo sheriff no quiere casos sin resolver pone el ojo avizor sobre la vampira sospechosa. Y luego está el otro asesinato, el del antiguo jefe de la policía. El problema de este episodio es que venden todo el pescado antes de hora, así que el único aliciente es quizás ver cómo lo desarrollan, pero esperemos que lo hagan con un poco más de ritmo y con puntos de enganche, de misterio o de algo que llame la atención. Es una serie simple y llana, normalita, muy de verano.

En definitiva, dos series que tienen muy díficil entrar en la parrilla porque está la contraseason llena de tan buenas series, que éstas sólo pueden servir para descongestionar tanto subidón, por relajar la mente así que en un momento tonto tirada en el sofá o en algún momento superaburrida en streaming, pueden caer. Pero da mucha pereza buscarlas, bajarlas... Veremos cómo se desarrolla el verano, las ganas y las propias series que esto es lo principal.