lunes, 8 de noviembre de 2010

Un escritor divertido y un feriante aburrido

Mientras veía el inicio de la tercera temporada de El Mentalista, no pude evitar preguntarme por qué tenía tan pocas ganas de verla y en cambio, cada capítulo disfruto más de Castle, cuando en esencia son prácticamente el mismo tipo de serie. Las dos en esencia parten de la misma idea: personaje ajeno a la policía con grandes dotes de observación e intuición que por diferentes motivos se encuentra colaborando con ella en la resolución de casos. Tanto Patrick Jane como Castle no pertenecen al cuerpo de la policía y provienen de la farándula o artes libres, uno de la literatura y otro de la televisión (y anteriormente de las ferias). En sus vidas no se imaginarían que acabarían resolviendo casos o quizás sí, pero la falta de inspiración y el asesinato de su familia llevaron a ambos por ese camino. Son muy buenos buscando pistas, aman los juegos mentales y les gusta ser inapropiados en las escenas de crimen haciendo preguntas muy directas, molestando al personal… Por su astucia, la Oficina de Investigaciones de California y la policía de Nueva York han resuelto numerosos casos. A pesar de que sus equipos no están siempre de acuerdo por su actitud poco ortodoxa, serían capaces de hacer cualquier cosa por proteger a Castle y a Patrick. Los dos protagonistas manifiestan su mejor ingenio cuando sacan de quicio a sus compañeras, Beckett y Lisboth. Pero entre ellas también hay parecidos. Son damas difíciles, pero bellas, que intentan sobresalir en un mundo que parece ser exclusivos de los hombres (al menos eso piensan ellos), no suelen dejar que sus sentimientos afloren fácilmente y visten con traje y tacones. Ambas parejas de policía / colaborador son amigos y tienen un feeling especial, aunque en Castle nos intenten vender una supuesta atracción sexual, que nos cuesta a muchos ver. 


Por otro lado, mientras que en Castle, se proporciona la misma cantidad de comicidad en cada episodio, El Mentalista es más bien un drama aderezado con ciertos toques divertidos proporcionados fundamentalmente por Patrick. En ambas series, el planteamiento de las series es simple así como su resolución (el asesino es el mayordomo, ups, perdón, una cara conocida que haga de familiar/ amigo). Sin embargo, en Castle consiguen precisamente por esa comicidad que me divierta y entretenga haciendo que los 40 minutos pasen rápido, al contrario que en El Mentalista, donde esas pequeñas pinceladas divertidas me saben a poco. No creo que ni por el perfil de Patrick ni por el estilo de la serie, le convenga tanto drama. Es cierto que el punto de partida de Jane era mucho más complicado que el de Castle. El asesinato de su mujer y su hija lo convierte en otra persona y lo hace mucho más sensible a las desgracias, como lo visto en el primer capítulo de esta tercera temporada así que es normal que Jane tenga momentos de desolación o depresión. Quizás Patrick no se puede recuperar nunca de tan duro golpe en el plano emocional, pero tampoco creo que le venga bien arrastrar el pésame durante tanto tiempo. No quiero que Patrick se convierta en Castle, en un hombre mujeriego y algo superficial. Pero sí quiero ver como Patrick evoluciona y aprende a vivir con ello. ¿Cómo? No lo sé. Quizás comprando una casa y probando a vivir sólo. 

Al margen de ello, que en el fondo siempre será una cuestión de que me guste más o menos la evolución del protagonista, la serie tiene un ingrediente que podría sustituir al humor como enganche con el telespectador. Sí, me refiero a John el Rojo. Cualquier serial killer es bienvenido en esta clase de series. Sin embargo, tras tres temporadas jugando al gato y al ratón con John el Rojo, me he cansado. Mantener en vilo durante tantos capítulos un asesino sin dar más pistas que alguna timidilla a lo largo de la temporada y en el capítulo final de cada una no me resulta atractivo y lo que apunta esta tercera temporada es seguir en ese mismo camino. Quiero y deseo que empiecen a cerrar esta etapa o al menos que la sepan utilizar mejor. El Mentalista tiene en sus manos un arma muy poderosa, que podría aprovechar mejor. 

En definitiva, Castle y El Mentalista, dos series parecidas que se encuentran en su tercera temporada, pero que me proporcionan sentimientos distintos. Mientras Castle la sigo a ritmo de emisión estadounidense y me encanta cómo está esta tercera temporada, El Mentalista, la he empezado a ver por la Sexta casi por casualidad y los dos primeros capítulos me aburrieron. La cuestión es si seguiré viendo a Patrick porque creo que ha quedado claro que seguiré viendo Castle. Todo dependerá prácticamente de cómo siga utilizando su serial killer, ya que los casos no son tan atractivos como para tenerme pegada en la pantalla. Os mantendré informados.

4 comentarios:

satrian dijo...

El Mentalista perdió su identidad tras la primera temporada y no sabe que quiere contar, y sus personajes cada vez son más planos y cambiantes, sin embargo Castle se encuentra cada vez más cómoda, lo que le permite sorprender con algún capítulo diferente, y entretener en todos los demás.

martinyfelix dijo...

Yo la tercera de 'El Mentalista' ni la empecé. Cuando se centren en la trama de Red John y dejen de marear la perdiz quizá vea los capítulos correspondientes.

WATANABE dijo...

No sigo ninguna de las dos series, pero el post me ha parecido la mar de interesante.

Un Saludo.

LiPooh dijo...

- satrian: El Mentalista tendría que plantearse que es lo que quiere contar, porque si no no le auguro nada bueno.

- martinyfelix: Eso mismo estoy pensando yo en hacer...^^

- Watanabe: Gracias. Si quieres ver alguna de las dos, ya sabes cuál te voy a decir, ¿verdad? ^^

Saludicos.