martes, 17 de noviembre de 2009

Identificando a Sin identificar

(OjO: voy a comentar el primer episodio de Sin identificar así que es posible que se me escapen ciertas partes del argumento).

En el mundo de las series, las procedimentales son una de las reinas de las parrillas. Para quien tenga dudas, con el término procedimental nos referimos a aquellas series cuyos tramas empiezan y acaban en el mismo capítulo. Generalmente suelen ser series de médicos o polícias (las que más fácilmente encajan con este tipo). El boom de las mismas ha explotado y cada vez nos llegan más y más. Una de las últimas ha sido Sin identificar, que se acaba de estrenar en España en la FOX.
Sin identificar narra la historia de un grupo de voluntarios que dedican su tiempo libre a ayudar a la polícia a identificar a aquellos cuerpos que no tienen un nombre. Cada episodio será narrado por la voz de la víctima que observa el equipo (guiño, copia, semejanza a Caso abierto). Los miembros del equipo intentan reconstruir los datos y las pruebas para resolver el caso.


Si no estuviemos tan saturados, seguramente me hubiese gustado más. Pero hay tantas y algunas tan buenas, que ésta desgraciadamente en la comparación -y es que aunque sean odiosas son inevitables- sale perdiendo. El piloto, en sí, no estuvo mal, pero tampoco fue para tirar cohetes. Le falto algo, no sé exactamente el qué, si chispa, acción, humor; pero algo que la hiciese mejor. La premisa es interesante. Como bien dice una de las protagonistas, lo primero que te dan cuando naces es un nombre así que cuando te vas, también tendrías que tener uno. Pero a veces la investigación policial no es suficiente para reconocer a la víctima, así que aquí entra la colaboración de los detectives amateurs. Sin embargo, su plasmación en la serie es bastante forzada. Como por arte de magia o de ingenio de los protagonistas, descubren detalles que la polícia ha sido incapaz de ver - ejemplo, el pintauñas de la víctima conduce a una tienda gótica-. Yo no quiero decir nada acerca de la competencia de la polícia, porque mira que no darse cuenta de ciertos detalles, aunque claro si no fuese así, no existirían las series de policías aficionados como Castle, El Mentalista y un largo etc. Pero a veces rayan lo absurdo.

Los personajes me resultaron algo anodinos y aburridos. El cabeza del equipo es Alex Donovan, que es un ex-policía cuya hija de 8 años fue secuestrada y nunca ha aparecido. Ante tal hecho, se derrumba y deja la policía, pero sigue de alguna forma conectado con las desapariciones y por eso participa en este grupo (eso intuyo yo, porque en el primer capítulo poco se dice). Al grupo, llega Tyler, el nuevo chico que es enviado a trabajar como pena por un delito, es un artista que dejo la carrera de medicina. Al principio es muy reacio a colaborar con el equipo, sin embargo, al final lo acabará haciendo y reconstruirá la cara de la víctima (me recordó en cierta manera a Angela, Bones, en cuanto a artista que reconstruye caras de muertos). De los demás, poco se puede decir, más que todos son un hacha para encontrar las pistas para identificar a la víctima.

La serie es ligera, sin grandes pretensiones e incluso en algún momento aburrida. La serie cae estrepitosamente en los peligros de cualquier procedimental: guiones tramposos con pistas que curiosamente al final acaban encajando, intuiciones de protagonistas que aciertan en todo y que el personaje que menos parece culpable, al final acaba siendolo. Vale, que todas las series son iguales, pero siempre hay algo que hace que te enganche. Sin embargo, ésta no tiene nada que la salve de esos peligros así que pasará sin pena ni gloria por mi archivo de enganches a series. No sé si la seguiré, todo dependerá del tiempo que tenga y las ganas de ver algo simplón.

2 comentarios:

Antara Adachi dijo...

Hola, te he dejado un premio en mi blog, saludos. http://bit.ly/8noODX

LiPooh dijo...

Gracias, gracias, gracias. Qué ilu me ha echo!!!