martes, 8 de diciembre de 2009

Es fácil perder la cabeza por Enrique VIII

(OjO: Hay un pequeño resumen de la historia (que seguro ya conocerás) lo que veremos en la 3 temporada y unos comentarios a cerca de los primeros capítulos de la misma así que como es obvio, habrá spoilers )Una serie histórica puede ser un rotundo fracaso o éxito dependendiendo de muchos factores. No es la primera vez que se lleva a la pantalla la historia de Enrique VIII, pero esta vez Showtime se ha superado. Michael Hirst, creador de la serie y único guionista de todos los capítulos de la serie, ha sabido combinar con maestría la apasionante realidad histórica de aquella época con elementos de ficción. Aunque los hechos difieren un poco de la realidad, el resultado es grandioso. Una de las principales diferencias es la presencia del sexy y buen actor Jonathan Rhys-Meyers, (ay omá qué rico),que se encuentra en las antípodas de la imagen oronda que presentaba Charles Laughton en La vida privada de Enrique VIII (1933). Se han tomado ciertas licencias creativas con nombres de personajes, relaciones, apariencia física y fechas. Los historiadores seguramente no estarán contentos por esas licencias; pero yo se lo perdono por la fascinante serie que es.

La primera temporada se centró en el matrimonio de Enrique VIII con Catalina de Aragón y el intento de divorcio. La segunda temporada puso el listón muy alto. Practicamente se dedicó a la relación de Enrique VIII con Ana Bolena y todo lo que supuso para la historia, como la separación de Inglaterra de la Iglesia Católica. Esta tercera temporada, que se emite ya en Canal +, comienza después de que Ana Bolena perdiese literalmente la cabeza. Enrique VIII contrae matrimonio por tercera vez con Jane Seymour con al esperanza de lograr por fin un heredero varón. Además el monarca deberá enfrentarse a las revueltas dentro de su propio reino y a la amenaza externa encabezada por el Papa, que no está dispuesto a dejar avanzar al protestantismo en Europa. Tras la muerte de Jane, Enrique se verá obligado a aceptar un matrimonio de conveniencia con Ana de Cléves, interpretada por la cantante de soul, Joss Stone.

La imagen de Enrique VIII es bastante tradicional, si bien tratada con mucho gusto. Él es vanidoso, arrogante y super celoso, además de un seductor nato (no le importa que le estén curando una dolorosa lesión para tirar los tejos). Jonathan Rhys- Meyers interpreta muy bien, dando vida a las distintas facetas del monarca desde el estratega hasta el romántico. Así es fácil creer la fascinación que despierta el personaje muy alejado de la realidad. o de la imagen que se daba hasta ahora de un Enrique VIII gordo, aquejado de gota y feo. Los secundarios no desentonan: el dolor y furia de la Reina Catalina (Maria Kennedy), la integridad de Thomas Moro (Jeremy Northman), la fidelidad de Charles Brandon (Henry Cavill), la seducción de Ana Bolena, ... Todos ellos realizan una interpretación excepcional.

Otro de los ingredientes para que sea un excelente drama es su cuidada ambientación. Los decorados y los trajes son majetuosos; mientras que la fotografía es luminosa y exuberante. Se rueda en la bella Dublín. Os aconsejó que veáis el documental de Canal + y leáis el cómo se hizo de José Mª Clemente.

Los dos primeros capítulos de la tercera temporada nos han dado un Enrique VIII más maduro y asentado, quizás algo alejado de la lujuría que le despertaba Ana Bolena. A pesar de ello, no ha dejado de ser un conquistador nato. El monarca tampoco ha dejado de querer controlar todo, por ello aunque hace firmar a su primera hija un documento en el que le pide que acate su decisión, no se fía y pide que la investiguen. Especialmente me ha gustado la escena en la que presenta oficialmente a su hija a Jane y con el consiguiente disimulo de la pequeña. Ya nos dejan entrever la complicada relación que habrá entre Enrique y María debido a las profundas creencias de ella por el Catolicismo. Por otro lado, hemos visto como las cuestiones amorosas que centraron la anterior temporada han dado paso a los problemas políticos que serán seguramente los protagonistas a partir de ahora. Los conflictos en los que subyace la lucha de poder entre el Rey y el Papa, son interesantes, dejándonos con un aire de intriga sobre cómo se resolverán.

Como dice New York Post, "Los Tudor sigue fresca, tres esposas más tarde". Estamos ante una historia plagada de sexo, romanticismo, conspiraciones, intrigas que deleitan al telespectador. Todo ello con un ritmo adecuado y unas escenas increíbles. Por su impecable producción, por sus actuaciones estelares y por ser uno de los mejores dramas de los últimos años, estoy totalmente enganchada a la serie.

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